Todos tenemos algún lugar donde nos sentimos bien. Al que acudimos cuando necesitamos relajarnos y olvidarnos de los problemas. Ese es un lugar perfecto para hacer unas fotos de pareja. Para conocernos un poco más. Y cuando me dan a elegir, yo lo tengo claro. La naturaleza.  

Un lugar agradable donde poder charlar, escuchar el sonido del campo y perder el miedo a la cámara. La fotografía es comunicación. Para encontrar ese feeling con la pareja que me permita ser uno más el día de su boda.