En aquellos días, mi tiempo, no existía. Sólo existía el tiempo, el tiempo en general, que no cesaba de pasar y faltar. Estaba sumido en un sueño acelerado, como de cine mudo. Cada año, por esas fechas, me vuelven las mismas sensaciones. La sensación del paso del tiempo. Las canciones me vuelven a la infancia, mis hijos me dan la perspectiva real de los años vividos. Y la televisón me atonta con los mejores spots del año.

Nunca me he sentido andaluz, ni gitano, pero si cercano a su Cultura y a su modo de fusionarlo todo. Y en el momento que más estrés sentía la escuché de nuevo, "La Leyenda del Tiempo".

Era todo verdad, todo tenía sentida. La voz del poeta junto a la del gitano, era todo verdad. Freud había seducido al poeta dando a conocer el psicoanálisis, y el poeta había seducido al gitano para que lo cantara. Otra vez el sistema de reenvíos en el Arte. Todo lo que nos rodea nos influencia, he influencia todo lo que hacemos desde ese preciso instante. Y otra vez un trueno, en esa ocación, una cación, ha despertado de nuevo mi necesidad de escribir. De ordenar mi mente para aclarar conceptos.

Nada de nostalgia, sino sentido, despertar. Nuevas ideas, nuevas fotografías. Sentí la necesidad de fotografiar a mis hijos, para que el tiempo no pase, para poder vivirlo ora vez más adelante, para disfrutarlo siempre. Sentí la necesidad de imprimir las fotografías para poder tocarlas.

¡Adelante 2017!